
Raúl, no era ni el más guapo, ni el más popular del colegio. Pero habría acontecimientos en su vida que habrían de cambiarlo para siempre.
Abel, era tan distinto a Raúl que sería difícil encontrar el lazo de amistad que los unió. Quizá lo duro de la vida que le todo vivir Abel o quizá los personajes que los entrelazaron.
Juan Ramón, tan alegre y lleno de vida, nadie entendió el dolor de la perdida de su madre solo él y los cinco hombres que más lo quisieron en lo que fue la mitad de su juventud.
Álvaro, quien habría de imaginar que alguien tan serio como el seria el pilar de los cuatro caminos, en medio de su vida llena de incertidumbre y dolor.
UN MARZO LLENO DE ENCUENTROS
El verano llego en marzo a la ciudad en medio de vientos huracanados que quien sabe Dios de donde provenían en una época tan calurosa como la que ya hacía. El sol de la tarde de aquel primero de marzo penetraba en los ventanales del corredor de la casa de Raúl, era un espacio amplio y silencioso a esa hora de la tarde. La puerta de la vidriera se encontraba abierta y a la par se encontraba las gradas que conducían a la terraza de la casa de Raúl.
Arriba Raúl se encontraba recostado sobre el techo de lámina de la casa pensativo e intranquilo.
Raúl era un muchacho delgado y pálido con el pelo negro rizado, con aspecto insignificante vestido con un vaquero azul desgastado y una playera blanca que se le ajustaba a modo de camisón de lo estirada que se encontraba ya, de no ser por los hermosos ojos color de la miel que adornaban su rostro hasta este hubiera pasado desapercibido ocultando su verdadera belleza, que mas adelante sus amigos delatarían y expondrían a la ciudad, convirtiéndolo en un muchacho atractivo para su comunidad.
Raúl era un joven tímido de carácter noble y privado de amigos. Solitario hasta los 17 años de vida que había llevado, con tanto amor para entregar y sin voluntad para darlo.
En un lugar no muy lejos de ahí, el mismo sol de la tarde penetraba la ventana de un salón de internet. Cinco maquinas eran las que llenaban aquel salón solo una se encontraba ocupada por un muchacho alto y de piel clara con los ojos negros y un cabello de color azabache y liso el reía para si mismo o de lo que veía en la computadora su sonrisa eran envidiable y mostraba una franqueza poco vista en las personas ese muchacho se llamaba Juan Ramón.
Juan Ramón era un muchacho de carácter alegre y bondadoso, no habría palabras para describirlo más, porque a todo quien él conocía cautivaba con su manera de ser. Juan conversaba con una persona por los llamados chat, el veía una foto de la persona con la conversaba un pelirrojo atractivo con los ojos claros que le había llamado mucho la atención a Juan. Juan intentaba convencer a aquel muchacho para conocerse y le propuso una cita en el teatro de la ciudad a las 5.30 de la tarde de aquel día, después de casi una hora de charla Juan logro convencer al muchacho y acordaron la cita en aquel lugar a la hora que Juan había propuesto, Juan se despidió del muchacho por el chat y decidido se despidió del dueño del internet descaradamente sin pagarle como lo hacía siempre y tomo el camino que utilizaba cada noche al escaparse de su casa a media noche a talonear, como muchos le decía.
Juan llego a la calle y reviso sus bolsillos y saco un pequeño envoltorio que siempre llevaba consigo y sonrió para sí mismo, Juan iba dispuesto a que sucediera todo con aquel muchacho, pero esa tarde no ganaría un amante mas, si no algo mas valioso.
La vida de Abel siempre transcurrió si novedad, ni ajetreos en medio de una calma de mar dormido durante diecisiete años y medio de vida y que pronto una tormenta su cotidianidad rompería.
Abel era un muchacho bien parecido con el cabello rojizo de mediana complexión de ojos color verde y una sonrisa envidiable, que le daba el porte varonil que siempre defendió, hasta el día que se enamoro de Carlos.
Aquel primero de marzo era el primer encuentro gay de Abel, había acordado una cita con otra persona del mismo rollo a las 5.30 de la tarde en el teatro de la ciudad. Allá Abel se dirigía con una sensación en su cuerpo que muy pocas veces había sentido. Abel vivía cerca de aquel lugar pero le tomo casi media hora llegar al teatro o quizás aun no reunía el valor para enfrentar lo que tenía por delante, una y otras ves se decía así mismo que el no era gay –yo no soy gay- decía, a mí me gustan las mujeres. Que equivocado estaba.
Abel llego al teatro se paro lejos del punto de reunión para despistar a la persona no sabía porque lo hacía porque realmente quería conocer a alguien que sintiera lo mismo que el, eran las 5.20 faltaban apenas 10 minutos para el encuentro y los nervios de Abel parecían querer explotar. Las 5.30 anuncio la alarma del celular de Abel inevitablemente él partió del lugar no se sentía con el valor para enfrentar lo que era ya inevitable, a solo unas cuadras que había caminado dio la vuelta y regreso al teatro, aun no había nadie en el lugar de encuentro. Las 5.45 eran cuando Abel consulto la hora del reloj y la persona con la que había acordado la cita aun no se aparecía, Abel se encontraba ya desesperado si se hubiese tratado de alguien más el no hubiera perdonado la demora pero la espera para el valía la pena y esperaba que la persona también. Dieron las 6.00 en punto y un joven apareció en el lugar donde Abel se encontraba sentado esperando.
De frente Abel se paro y sin darle tiempo de nada le pregunto –eres Abel. –Sí. Contesto el débilmente. Una gran sonrisa dibujo el rostro del joven Juan Ramón y al lado de él se acomodo y como si se tratara de alguien que conocía desde hacía mucho se pusieron a platicar.
Media hora antes que el sol se ocultara Álvaro se dirigía al centro de la ciudad caminaba por la 14 avenida del teatro, ahí vio en una de las columnas del teatro a un hombre muy atractivo que le llamo la atención con su cabello rojizo y esos ojos color verde, -que guapo es. Se dijo así mismo y continúo su camino.
Álvaro era un joven atractivo de cabello castaño claro de cuerpo delgado tez blanca y unos ojos color verde, ocultos tras unas gafas que siempre llevaba consigo y le daban un aire de intelectual al que siempre le hizo honor.
Álvaro siempre supo que era gay o desde que su memoria alcanzaba a recordar siempre se sintió atraído hacia los hombres, ningún trauma lo había hecho así y aunque sabía muy bien lo que le gustaba lo sabia disimular no era su intención que todos lo supieran, y aunque mantenía un lazo con la comunidad gay asistiendo a las fiestas y eventos y una relación con un hombre desde hace 2 años. El tenia claro un objetivo el de casarse y formar una familia con su novia Daniela.
Álvaro llego al centro de la ciudad, y desde la esquina vio el parque que le daba vida al centro, ocupada casi dos cuadras con sus bancas de piedra de la época colonial sus majestuosas ceibas y monumentos y una fuente rodeada de flores, el parque estaba rodeado de construcciones coloniales que lo hacían lucir como una verdadera ciudad colonial. Que poco le gustaba aquel lugar a Álvaro, no solo por la fama que el tenia de los de su comunidad, si no la que los demás no siéndolo se daban, por el simple hecho de sentarse a conversar en sus bancas, no estaba lejos el día en que Álvaro se juntara ahí con sus amigos y vivir los mejores días de su juventud.
Álvaro prosiguió su camino con rumbo al parque ahí había de quedado de juntarse con un amigo, aunque no le hacía ninguna gracia esperarlo ahí se sentó en una de las bancas a esperarlo. Transcurrieron 10 minutos de espera antes que Rodolfo llegara, este se acerco a Álvaro y lo saludo con la mano, el saludo de Álvaro fue frió no estaba acostumbrado a esperar a la gente, así lo percibió Rodolfo y dijo –mi tardanza se debió a Fernando lo acabo de encontrar y me dio un mensaje para ti.
La frialdad de Álvaro se desvaneció al oír mencionar aquel nombre y sobre todo lo del mensaje.
–cuál es el mensaje se apresuro a decir.
–no te lo diré hasta que salgamos de este lugar que me asquea, si nos viera alguien pensaría que somos como esos putos que se ponen en la noche a mendigar sexo. Dijo Rodolfo.
–vamos a mi casa sugirió Álvaro. –ahí podremos conversar a gusto sobre nuestro proyecto y Fernando.
Rodolfo le lanzo una sonrisa despectiva y ambos emprendieron la marcha a la casa de Álvaro. Regresaron por el mismo camino que Álvaro había tomado para llegar hasta ahí y subieron la avenida que llevaba al teatro, Álvaro intentaba sonsacarle alguna pista de lo que Fernando le había dicho pero Rodolfo se negaba a decirle una sola palabra únicamente se limitaba a decirle.
–en tu casa te lo diré todo.
Rodolfo era una de aquellas personas atractivas y de frívolo corazón, se caracterizaba por ser problemático en sus relaciones que siempre terminaban mal, intrigoso a más no poder con sus amistades. No habría más palabras que definieran a este personaje mejor de lo que ya se ha dicho.
Llegaron al teatro y cruzaron por el al llegar cerca de los sanitarios por las gradas se encontraba dos personas conversando sentadas en ellas, era el joven pelirrojo que Álvaro había visto de camino al parque y a la par de él, Álvaro reconoció a Juan Ramón ya se había visto un par de veces con él en algunas fiestas y siempre le había desagradado, ambos se dirigieron una mirada desafiante y amenazadora el sentimiento era reciproco. Caso contrario ocurrió al verse Rodolfo y Abel ambos se gustaron y atrajeron con la mirada fuerte que ambos tenían, siempre supieron que habían nacido para conocerse el uno al otro, pero lo que nunca imaginaron era que su relación era llevada por la pasión, el despecho y los celos que la convertirían en la más destructiva de las relaciones de los cuatro caminos.
Ambos cruzaron el teatro y Álvaro le dijo a Rodolfo
–esos dos son gay. En el rostro de Rodolfo nada mas se dibujo una sonrisa, fría y calculadora.
En las gradas Juan ramón le decía lo mismo a Abel.
–esos que pasaron eran huecos.
La misma sonrisa de Rodolfo se dibujo en el rostro de Abel solo que esta era dulce y tierna.
Álvaro y Rodolfo continuaron su camino, Rodolfo iba pensativo y callado, Álvaro enojado y de mal humor el encuentro con Juan Ramón no le hacía ninguna gracia siempre había chocado con él en todo sentido para Álvaro Juan Ramón no tenía nada que hacer a la par de él, siempre dijo que era un chico guapo con la cabeza podrida, y lo corriente saliéndole hasta de las orejas, pronto faltaba muy poco para que lograra conocer la amistad infinita que entre los dos nacería.
5 DE MARZO.
Eran exactamente las 6.45 de la mañana cuando Raúl salió de casa, iba al colegio donde estudiaba, que pocos deseos tenia de estudiar no porque no le gustase si no por las burlas que a diario tenía que soportar. –ahí viene el maricon, de Raúl, loca, hueco. Son tan solo unos de los insultos que le lanzaban. Así fue toda su niñez marcada por la frialdad de la gente inescrupulosa, y la mitad de su juventud metido en una bola de cristal que se quebraba al primer insulto o regaño reprimiendo su manera de ser y poder querer.
Bajo la cuesta de su colonia lentamente el tiempo corría en su contra la entrada al colegio era a las 7.00 en punto, llego exactamente a las 7.15 con la esperanza de no poder entrar, y todo parecía estar a su favor otras veces ya le había funcionado que al llegar a la reja los regresaban a su casa.
Raúl llego a la entrada las rejas estaban ya cerradas lo extraño era que no había nadie más que el, los que no se regresaban a su casa esperaban a que el director abrieran nuevamente las rejas pasado el primer periodo con una sanción y condición lograban entrar. Raúl vio a través de las rejas todos parecían estar ya en clases los patios estaban vacíos, y no se iba a tomar la molestia de esperar, dio la media vuelta para ir a perder el tiempo como lo había hecho tantas veces hasta que dieran la 1.00 de la tarde y volver a su casa. Pero para su sorpresa si había alguien más detrás de él.
Aquel primero de marzo había sido quizás el más importante para Abel, había seguido teniendo contacto a diario con Juan Ramón hasta ese 5 de marzo, Abel ya no estaba tan confundido como antes ahora sabia muchas cosas más que antes ignoraba, Abel tenía un deseo que Juan Ramón no habría podido complacer ni satisfacer por el simple hecho de considerarlo su amigo. Así que ese día acordó no verse con Juan pues esta vez volvería a Internet en la búsqueda de lo que esperaba o lo que su cuerpo anhelaba. Se levanto muy temprano y partió a la u, con la idea de que por la tarde encontraría lo que cada noche le robaba el sueño.
Era el señor Gustavo Molina el director del colegio, Raúl nunca había tenido altercado con él ni un cruce de palabras siquiera pero este cada vez que lo veía le sonreía sin razón, esta vez su semblante no mostraba simpatía sino una seriedad absoluta. Tomo a Raúl del hombro y lo encamino a la reja tomo sus llaves y abrió con ella las rejas e invito a pasar a Raúl dentro lo invito a seguirle se dirigían hacia su oficina, atravesaron un largo corredor que daba al patio y entraron a una área cerrada ahí se encontraban tres secretarias que lo saludaron el hizo lo mismo, pasaron los tres escritorios del cuarto y al final se hallaba una puerta y sobre ella un letrero que indicaba la oficina del director el tomo nuevamente sus llaves y abrió lo invito a entrar y dentro de ella a sentarse.
El se sentó frente a Raúl y lo vio a los ojos, Raúl no fue capaz de aguantar su mirada y la bajo, el silencio de la oficina era hasta molesto ninguno de los dos decía nada y Raúl no sería quien iniciara la conversación, entonces al fin se oyó la voz del director.
-Raúl es tu nombre no es así muchacho.
Raúl contesto con un asentamiento de cabeza.
–te preguntaras porque te he traído aquí no es así muchacho.
–no. Contesto Raúl con una débil voz aunque de sobra sabía las razones.
Durante media hora el director le explico su situación a Raúl, y lo de los pasos a darse si quería salvar a un el grado, le explico que los profesores estaban dispuestos a darle trabajos extraordinarios para poder pasar sus cursos. Raúl salió de la oficina del director meditaba cada una de las palabras que este le había dicho, se dirigió al aula de su curso. Raúl cruzaba la carrera de bachiller en computación era su primer año en este colegio y él ultimo para graduarse (aunque estaba lejos de eso debido a su falta de interés e inasistencias) Raúl llego a la puerta del aula toco y una voz femenina le indico que pasara el entro, lo que paso a continuación todos lo sabemos, las miradas de todos lo alumnos presentes lo voltearon a ver sin ninguna importancia pues cabe mencionar que Raúl nunca fue relevante en esa aula para nadie y nunca lo seria, exento quizás para un chico de cabello negro, ojos negros y una gran sonrisa que lo observaba desde el rincón del aula.
La maestra miro a Raúl y le dijo que ya era hora que viniera a clases todos en el aula emitieron una carcajada, pero eso no le molesto a Raúl salvo el comentario que vino después de un muchacho de piel morena alto y pelo rizado.
-seño pero si TAQUITO es el nerd de la clase.
La carcajada del aula esta vez sí fue molesta para Raúl, para la maestra el comentario no era sabido porque el apodo pero tampoco lo apoyaba, y mando a parar las risas de los alumnos y a Raúl a sentarse.
Raúl tomo lugar en él ultimo escritorio de la primera fila ahí observo a la gente que más odiaba o creía odiar mas, la maestra que con ellos se encontraba les impartía la clase de biología su nombre era patricia y en opinión de Raúl era la que más le agradaba y con la que mejor relación tenia. No tardo más de diez minutos su clase y el timbre sonó ella salió ahora vendría uno de los cursos menos agradables de Raúl ingles impartido por la profesora Carmen (una mediocre) para impartir el curso en opinión de Raúl y toda una verdadera urraca a la hora de hablar. Su clase transcurrió en el alboroto de siempre, se habría visto algo así nunca para Raúl ni en los colegios por los que había pasado, la gente conversaba descaradamente delante de la maestra, otros hacían cosas como avioncitos de papel que lanzaban sobre su cabeza y ella se limitaba a gritar que se sentaran, pero como nadie le hacía caso seguía dando su clase como si nada. De verdad esa mujer era divertida y desagradable a la vez en una ocasión un alumno el que precisamente había dicho taquito a Raúl le coloco un papel en la espalda con las palabras burra, fue el hazme reír de todo el colegio y el caso llego a la dirección, mas nunca dieron con el responsable y de la clase nadie dijo nada, aunque valor fue lo que le falto a Raúl para delatarlo y vengarse de una vez por todas. La clase de ingles termino, con la tarea en el pizarrón, tarea que nadie jamás entregaría a esa pobre mujer. La clase continuo en el alboroto hasta que la puerta se abrió y entro el profesor de artes, era el hombre aparte de aquel alumno que Raúl mas detestaba en ese colegio, era alto y moreno, desposta y arrogante.
Todos tomaron su lugar en la clase y el silencio lleno las paredes, el les dirigió una mirada amenazante pero, su atención se postro en Raúl, quien lo desafió con la mirada, pero el profesor no se inmuto y dijo.
-vaya jovencito ya era hora que asistiera a clases por un momento creí que ya había abandonado el colegio.
Raúl capto la ironía en sus palabras pero no contesto. Entonces el profesor continúo diciendo.
–a traído su tablero joven.
Esta vez la respuesta de Raúl fue el silencio. -lo sabia dijo el profesor.
–retírate de mi clase tu mediocridad ya no es problema mío.
-yo no soy ningún mediocre. Contesto fríamente Raúl con la voz temblándole del coraje.
El profesor rió con los labios cerrados y se acerco a la puerta y la abrió y lo invito a que abandonara la clase.
Raúl lo desafió aun más y se quedo donde estaba.
El profesor no mostró ningún interés en seguir conversado con Raúl, así que se acerco a él lo tomo por los hombros y lo empujo a la puerta ya fuera de la clase vio a todos lados comprobó que no hubiera nadie a fuera y lo lanzo al suelo, las carcajadas de clase llegaron hasta él, y le dirigió a Raúl una sonrisa de triunfo y a su vez dio media vuelta dándole la espalda y cerrándole la puerta del aula, las carcajadas dentro del aula cesaron.
Del rostro de Raúl brotaron lagrimas silenciosas, lagrimas de odio, lagrimas de dolor, de verdad odiaba a todo ese colegio, la rabia consumía su ser, siempre humillado toda su vida por aquellas personas que nunca había dañado y de las cuales siempre quiso ser parte, siempre aislado de la gente con el temor de ser insultado, siempre derramando lagrimas sobre una almohada sucia y mal hecha, tragándose su dolor. Solo por ser algo que él nunca eligió.
Raúl se puso de pie, tomo aire y corrió lejos de ahí, atravesó varios patios y aulas, corrió y corrió y corrió hasta llegar al bosque del colegio, ahí se refugió bajo la copa de un árbol, ahí dejo escapar su dolor, en un llanto incapaz de ser consolado, nadie que pasara cerca de aquel lugar lo hubiera escuchado, el viento soplaba produciendo sonidos ininteligibles y cerca estaba una malla que conducía a una terminal de buses, y los sonidos se mezclaban. El dolor de Raúl fue tanto que lo llevo a una somnolencia que lo llevo a imaginar muchas cosas que nunca fueron y que siempre soñó en su vida, nunca supo cuanto tiempo transcurrió ahí en el bosque nadie lo busco, hasta que un ruido de pasos en el bosque lo hizo reaccionar alguien se acercaba al árbol, este corrió de árbol en árbol hasta llegar a ocultarse por una pequeña choza que había en el bosque. Pero los pasos lo siguieron hasta ahí y ya no quedo más remedio que dar la cara a aquel que lo iba a buscar, era el muchacho de pelo negro del aula que siempre le había parecido extraño, este se acerco a Raúl y le dijo.
–si ya termino de chillar vengase conmigo porque el director lo está buscando.
Pero Raúl no se movió y dijo quien eres vos.
-soy Juan ramón y como usted también soy hueco así que ya dejase de dramas y sígame.
Raúl aun no estaba convencido pero lo siguió al fin alguien que pudiera comprender como se sentía, aunque no de la manera que él hubiera imaginado.
La tarde cayó en la ciudad cubriéndola con nubes grises que amenazaban con lluvia, de eso Abel no se percato, pues se encontraba en un Internet cerca de la 14 avenida muy cerca de su casa conversando con un extraño a través de los llamados chat en un Internet.
La conversación de Abel cada vez subía mas de tono con respecto al tema que conversaba con su otro interlocutor con respeto al tema del sexo entre homosexuales sin caer en lo obsceno no era esa la intención de Abel. Cansado de palabras Abel decidió dar el primer paso y citar a esa persona, la cual sin preámbulos acepto, Abel lo cito en el teatro en 15 minutos el se encontraba cerca y la otra persona también así que acordaron todo dándose sus descripciones y la manera en que llegarían vestidos. Abel se despidió de la persona y se encamino al teatro a esperar, ese día Abel llevaba puesto unos vaqueros azul con un sudadero rojo y una gorra del mismo color, se veía realmente guapo ese día Abel y con su barba recortada en forma de candado le dan un aire varonil y vanidoso del que muy pocos podrían presumir.
Abel llego al teatro y espero con nerviosismo la llegada de la persona, no tuvo que esperar mucho pues un hombre se acerco a él y lo saludo con la mano diciendo.
-eres Abel cierto.
-si contesto Abel decepcionado. Por lo que tenia frente a él, no era lo que él esperaba era un hombre de baja estatura piel morena y cabello espinudo, al menos eso le pareció a Abel que lo considero feo.
Sergio que era el nombre de aquel hombre, el cual quedo maravillado por la belleza varonil que Abel despertaba en cualquier mujer y más aun en una persona gay.
Un silencio incomodo acompaño aquella escena de presentación y que Abel tubo que romper con un.
–como estas.
-bien contesto sonriendo. Sergio.
–quieres que tomemos algo y platicamos más a gusto en algún lugar.
-si contesto Abel, -hay un café muy cerca de aquí si quieres podemos ir ahí.
-estupendo contesto. Sergio vamos.
Ambos caminaron unas cuadras cerca del teatro y llegaron a un café cerca de allí en una casa antigua. Entraron y se acomodaron en una mesa ahí ambos ordenaron a la persona que les atendió un chocolate con un pie de manzana. Pasaron diez minutos incómodos y silenciosos antes que el mesero llevara su orden a la mesa, pero la comida ahora en la mesa hacia aun más difícil la situación, Abel no estaba acostumbrado a comer con extraños y más aun si esa persona no le agradaba como él lo había esperado. Si Sergio notaba lo incomodo que Abel se encontraba lo ignoro pues no le quitaba la mirada de encima y en más de una ocasión le rozaba su pierna con la de él.
La conversación con el chocolate fue de preguntas comunes que Sergio le hacía a Abel y que este contestaba a medias o más de una vez le dijo que no le podía decir nada porque apenas lo conocía. Abel se sintió mal con el mismo, pero había algo en Sergio que no le agradaba y no solo era el hecho de que le había parecido feo. Pero lo que le pareció más repúgnate fue la conversación que tuvo lugar después de acabado el chocolate.
-has tenido relaciones con alguien Abel. Pregunto Sergio.
-no contesto sinceramente Abel.
-eres un hombre virgen entonces.
-se podría de decir que lo soy. ¬
-te gustaría que yo te desvirgara.
-NO contesto molesto Abel.
Se levanto de la silla y dijo voy al baño ya regreso. Era la oportunidad que el espero no la persona correcta tal vez, pero Abel le molesto tanto la manera obscena con que Sergio se lo propuso, que quizás eso fue lo que lo impulso a decir que no. Abel llego al baño y frente al espejo se vio y hecho agua en la cara y para su sorpresa vio el rostro de Sergio en el espejo lo había seguido hasta el baño este estaba tan cerca de Abel que este no podía moverse, como pudo se las ingenio para escabullirse a uno de los retretes y como estaba circulados cerró la puerta con una sonrisa despectiva dirigida para Sergio. Trascurrieron cinco minutos Abel ahí encerrado y creyendo que Sergio se había marchado del baño abrió la puerta para salir, al abrirla Sergio entro en el retrete y arrincono Abel dentro de aquel pequeño espacio y lo beso, Abel no se movió ni respondió al beso de Sergio se quedo como en trance, y aunque sus labios no respondieron su cuerpo si y Sergio lo noto y con la mano izquierda tomo con fuerza el sexo de Abel, y fue lo que a este hizo reaccionar aparto la mano de Sergio de ahí y lo aparto de el empujándolo.
Pero Sergio no iba a rendirse y con fuerza agarro Abel y lo empujo contra la pared y le dijo.
–un hombre como tu merece una verga como la mía, y comenzó a bajarle los vaqueros a la fuerza.
Esto había sido demasiado para Abel y de una manada hizo virar el rostro de Sergio y chocar contra la pared y tan rápido como acomodo su ropa en su lugar salió huyendo de aquel café. Corrió por toda la calle hasta llegar al teatro ahí comprobó que Sergio no lo seguía y aunque se encontraba molesto consigo mismo, aquel día Abel comprobó algo de el mismo, que no importaba cuando lo negasen a él los hombres le gustaba y si no como no pudo evitar la excitación que le provoco Sergio solo con el roce de su pierna, y haber estado a punto de ser violado, Abel nunca imagino que eso fuera posible.
11 de Marzo
La noche del 11 de marzo, Juan salió de su casa a las 7.30, dijo a su papa que solo iba a ir con sus amigos de la cuadra y que regresaría antes de las doce.
Juan ignoro la cuadra donde un grupo de personas estaban reunidas en torno a un carro saludo a todos de lejos y todos ellos a él y siguió su camino.
Aquella noche Juan se dirigía a la casa de Raúl, le había prometido que lo llevaría al parque a conocer a su gremio de amigos que ahí se reunía cada noche y con ese rumbo y firme propósito tomo el camino de la carretera rumbo a casa de Raúl.
Aquella noche del mismo 11 de marzo, Abel se encontraba frente a Rodolfo, sentados frente a un balcón en una antigua casa, era la ubicación de aquel conocido y concurrido café, donde media hora antes habían acordado verse.
Primero como era costumbre ya para Abel chatear cada tarde y dar prácticamente su número de celular a cualquiera para seguir conociendo a personas como él, en ocasiones lo llamaban y se reunían con él, pero siempre por una u otra razón el sexo que tanto anhelaba probar Abel no se daba. En una ocasión Abel se cito con una persona tan fea como Sergio en opinión de Abel y simplemente este se negó a irse con el teniendo la oportunidad, en otra oportunidad fue Abel quien se topo con la urna de su zapato pues el tipo como Abel lo describió era guapísimo y fue este el que le hizo el desplante Abel diciéndole que tenia pareja.
Había dos tazas vacías ya sobre la mesa y el silencio aun no se había disipado. La conversión había sido de información general (estudias, que te gusta hacer en tus ratos libres, has tenido pareja) pero fue Rodolfo quien rompió el hielo, con una pregunta.
-Que eres Abel pasivo o activo.
Abel miro fijamente a Rodolfo por primera vez no supo responder a una pregunta y sinceramente respondió.
-no lo sé.
Lejos de ahí en la esquina en una pequeña loma abajo de una cuesta que subía a una colonia se encontraba Juan Ramón, desesperado iba de un lado a otro esperando a Raúl.
Fue media hora la que espero antes que Raúl apareciera algo agitado, pero eso a Juan no le importo al recibirlo diciéndole.
-bueno y usted que se piensa que yo iba a esperarlo toda la noche. Dijo indignado Juan.
-ya no es para tanto solo un rato me espero. Replico Raúl.
-coma mierda Raúl llevo esperándolo media hora aquí. Alego Juan con la cara poniéndosela colorada ante tal descaro de Raúl y continuo. Pero ya está aquí vámonos porque el parque está muy lejos.
Raúl no creyó prudente replicar y ambos caminaron por la carretera hacia el parque.
Si en algo estaba basada la amistad de Juan y Raúl era en la sinceridad y el poco tacto que Juan empleaba con Raúl a la hora de contarle sus cosas, esa noche Raúl creyó conveniente hacer una pregunta a Juan.
-Juan. Dijo Raúl y este le voltio a verle y Raúl continuo. Como es el sexo entre gay.
Juan levanto una ceja y vio de una manera incrédula a Raúl.
Pero Raúl no respondió a su gesto y Juan comprendió que no bromeaba.
-por principio debe saber que rol juega en la cama. Dijo Juan que seguía sin poder creer que Raúl fuera virgen y continuo. si es pasivo o activo.
-y eso que significa. Pregunto Raúl aun mas confundido.
-te lo voy a explicar. -dijo Rodolfo a un confundido Abel en aquel café. pasivo por lo general es la persona que es penetrada y activo es el que cumple la función de penetrar, es como un hombre y mujer solo que en esta circunstancia el pasivo es como la mujer en la cama no sé si me explico. Concluyo viéndolo a los ojos.
Abel se quedo callado ante aquella revelación, en todas sus conversaciones siempre le hacían la misma pregunta y nunca supo responderla y ahora que conocía esa respuesta como podía saber que le gustaba.
Rodolfo interpreto el silencio de Abel y también respondió a las dudas.
-también existen los versátiles a los que les gusta ambas cosas.
-puede ser eso posible respondió incrédulo Abel.
-quieres definirte Abel. Dijo Rodolfo viéndole a los ojos.
Abel también lo vio a los ojos y les respondió que sí sin vacilar.
Rodolfo le sonrió a Abel, llamo a uno de los meseros y no le permitió a Abel poner un solo Quetzal para la cuenta.
Ambos salieron del café cerca del parque central, ya fuera de él, Rodolfo invito de nuevo a subir a su carro Abel y lo llevo a un conocido hotel para él.
Juan y Raúl seguían caminando rumbo al parque y en medio de aquella caminata Juan aclaro de una manera no muy sutil sus dudas.
-vera pasivo es la que se deja coger por el activo. es la mujer a la hora de coger me entiende.
-si respondió Raúl no muy seguro de su respuesta.
-están también los que son versátiles. Continuo Juan. Pero solo pajas son porque a la hora de coger le salen pasivitas a uno, rara vez salen solo activos o de las dos cosas.
- y usted que rol juega. Pregunto Raúl.
-yo pasivo a morir. Respondió Juan sin ningún pudor.
-y duele la primera vez. Pregunto Raúl.
-sí y mucho. Contesto Juan. Le arde a uno hasta la matriz que no tiene.
Raúl rió ante las palabras de Juan y este volvió a levantar la ceja diciéndole.
-con eso no bromeo hueco, si le digo que duele es porque es cierto, ahí me cuenta cuando lo haga y le arda ya sabe que parte.
La risa de Raúl ceso y la de Juan la reemplazo y después la de ambos y rieron por un buen rato por toda la calle.
Rodolfo estaciono el auto muy cerca del hotel, ambos salieron del auto y se encaminaron hacia la entrada del hotel. Rodolfo entro por una puerta y luego un pequeño pasillo, llego a la recepción, pago una habitación doble y condujo a Abel por una serie de pasillos hasta llegar a una puerta con el numero dieciséis colocado frente a la puerta. Entraron en la habitación que tenía dos camas medianas, una pequeña mesa en medio de ellas y una ventana que daba a la calle principal donde habían dejado el auto estacionado.
Rodolfo se sentó en la orilla de una de las camas y veía Abel sonriendo.
Abel en cambio estaba muy nervioso y no sabía cómo actuar.
Rodolfo se percato y se acerco a Abel tan cerca que sus rostros estaban casi pegados separados por la nariz de ambos. Rodolfo toco el rostro de Abel suavemente con sus manos, mientras Abel perdía el nerviosismo su manos, ahora tocaban el cabello liso de Rodolfo. Abel pensó al fin que había encontrado al hombre de sus sueños, Rodolfo realmente le gustaba. Rodolfo pensaba lo contrario para el Abel, solo sería una aventura mas, un capricho y una nueva obsesión que perseguir.
Ambos se dejaron llevar por el momento y se besaron con una pasión desenfrenada, Abel sentía lo húmedo de un beso al fin de un hombre y con sorpresa se dio cuenta que le gustaba más que el de una mujer. Fue Rodolfo quien estiro la mano al interruptor y la luz desapareció.
En el momento mismo que la luz de aquel cuarto de hotel se apagaba, iban pasando Juan y Raúl frente aquel balcón de la ventana. Juan se detuvo un instante frente al balcón y estiro un poco el cuello para ver algo pero solo vio oscuridad.
-seguramente cogiendo están. Dijo Juan al seguir caminando. Es un hotel famoso por ello, aparte de lo barato, una vez me trajo un mi viejo que me conecte en el parque y me dio cien quetzales. Concluyo Juan sin ningún descaro.
Estaban a unas cuadras del parque pero este aun no se miraba, bajaron por una cuesta y pasaron un semáforo y llegaron al parque, ahí Juan y Raúl pasaron por una serie de bancas hechas de piedra, hasta llegar a la ultima al final del parque cerca de un mirador en una de las esquinas.
Ahí en aquella banca había un grupito de personas reunidas, eran tres hombres y dos mujeres al menos eso creyó Raúl, que al acercarse mejor comprobó que no eran mujeres sino travestis.
Juan llego al grupo y todos lo saludaron de beso y el a ellos, Raúl nunca había visto tal descaro en aquella ciudad, pero ellos actuaban con tal naturalidad.
El grupo lo componía un señor grande con la espalda encorvada y una calvicie avanzada, un hombre vestido de látex (al menos eso creyó Raúl) y con el pelo brillante de la gelatina que se aplicaba y una cara en forma de pato al menos esa impresión daba según Raúl, otro hombre mayor que tenía el rostro lleno de arrugas, los travestis uno era feo con ganas, con la cara pintada como de payaso y una peluca corta de color café, el otro llevaba el mismo maquillaje solo que en menores proporciones de colores y tenia facciones más delicadas que el otro y una peluca negra larga, Raúl le hubiera creído que era mujer de no haber abierto la boca con esa voz chirriante y masculina que no podía disimular.
Juan presento a cada uno de ellos a Raúl, al señor de la espalda encorvada lo presento como la Tetos, al hombre del rostro arrugado como la Heidi, al que vestía de látex como la Plástica (y vaya que el nombre le hacía honor pensó Raúl) a la travesti de la peluca corta y café como la Yerra, y por último a la Anly que le sonrió y le dijo un hola con esa voz chirriante.
Juan se sentó a conversar con ellos como cada noche al salir a hurtadillas de su casa, pero para Raúl todo era nuevo aun incluso todos esos extraños hombres. Pero invito a su amigo y se sentó cerca del hombre apodado Heidi (porque cabe mencionar que Raúl no creía que eran esos sus nombres reales) dispuesto a entablar conversión y conocer más del que creía ya su mundo.
Veinte minutos habían pasado con la luz apagada y fue Rodolfo quien toco el interruptor para volverla a encender, su cuerpo desnudo y sudado reapareció ante la luz, se dirigió a una puerta a la par de la entrada de la habitación y desapareció cerrándola detrás de él.
Abel se encontraba también desnudo y sudado debajo de las sabanas de la cama. No entendía porque se sentía así, una opresión en el pecho difícil de explicar, se quito las sabanas de encima que le producían aun más calor y oyó encenderse la regadera de la ducha en el baño.
Abel se sentó en la orilla de la cama, sin poder dejar de sentir aquella sensación de que había hecho algo malo, aunque haber experimentado aquello había sido sensacional se dijo así mismo mirando su sexo y sonrió para él, tan flácido pensó y hace menos de cinco minutos parecía de hierro.
El ruido de la regadera había cesado ya, y la puerta del baño se abrió. Rodolfo salió completamente mojado y con una pequeña toalla enrollada en la cintura.
Abel voltio a verlo rápidamente de su rostro, hasta la parte baja de la cintura, donde a través de la toalla veía la gran erección que Rodolfo ocultaba con la toalla.
-lo repetimos. Dijo Rodolfo. Con una sensual sonrisa en los labios.
Abel también sonrió y contesto que si, y la luz de aquel cuarto se volvió apagar.
-haber patoja repítame la pregunta. -dijo Heidi con una voz casi de mujer diriendose a Raúl.
-cuanto tiempo lleva en este rollo. Pregunto por segunda vez Raúl.
-mamaíta no le ve la edad ya con ochenta años encima eso para ella es toda una vida. -dijo la travesti de nombre yerra interviniendo.
-estúpida como se atreve. -dijo indignada la Heidi.
-si a edad vamos. -dijo la chirriante vos de la Anly. La Tetos ya por los menos cruza los ciento veinte años.
Todos los presentes estallaron en carcajadas, hasta el hombre llamado Tetos también reía de aquel comentario.
La risa duro solo unos minutos y la yerra volvió hablar dirigiéndose a Raúl.
-nena cuéntenos, que hace por la vida, no me vaya a decir que quiere ser puta como la Junara.
-no para nada, estudio nada más. Y usted a que se dedica. Pregunto Raúl.
-yo nena prostituta por la noches y ama de casa por el día.
-chist. Ahora hablaba la llamada plástica con una voz delicada. Usted ama de casa que no la tiene de chacha doña Anita.
-pobrecita ya no se nos dice chacha, ahora la palabra correcta es afanadora. Respondió la Yerra.
Todos volvieron a reír a la vez, hasta Raúl le parecía muy divertida la manera de ser de aquellas personas.
Cuando la risa seso la Tetos fue la primera en hablar.
-no hagas caso de lo que oigas a estas putas Raúl, mejor cuéntanos tienes pareja.
Raúl iba a contestar a la pregunta pero Juan se le adelanto diciendo.
-es virgen, apenas está saliendo del closet.
Todas ahí se quedaron sorprendidas y admiradas.
-pobrecita mi muchachita, entonces hay que conseguirle hombre para que sepa y disfrute lo que es el placer de la carne. Dijo la Yerra.
-pero primero lo primero. Intervino la Anly. Y abrió la cartera que llevaba y le entrego una bolsita a Raúl y dijo. Son condones nena, cuando vaya a coger úselos siempre.
Raúl le dio las gracias y los guardo.
La conversación continuo entre relatos de hombres y viboreadas (es la palabra que utilizan los huecos como le explico la Tetos al ver la cara de incredulidad de Raúl, y dijo que utilizaban aquella expresión para intrigar entre ellos y bromear). Así paso el tiempo hasta que un gran reloj sobre una edificación antigua en el parque marco la una de la madrugada ya del 12 de marzo y Raúl preocupado le dijo a Juan que era ya muy tarde, ambos partieron y se despidieron de todos. Raúl ya entrado en confianza las despidió de beso sin ningún temor y emprendió el camino de regreso junto a Juan.
El auto de Rodolfo se estaciono frente a la casa de Abel. Habían salido del hotel hace diez minutos y ya daban la una de la madrugada del doce de marzo.
Rodolfo sobaba el cabello de Abel diciendo.
-ahora que ya somos pareja. Rodolfo hizo una pausa al ver la cara de sorprendido de Abel y continuo. o no quieres serlo.
Abel agacho la mirada y Rodolfo confundido quito su mano de la cabeza de Abel.
-claro que si tonto. dijo Abel recostándose su cabeza sobre las piernas de Rodolfo.
Rodolfo le sonrió y vio por todos los vidrios a la calle vacía y oscura e inclino su cabeza para besar los suaves labios de Abel, Abel respondió a su vez y luego se puso de pie y abrió la puerta.
-tengo que irme ya es muy tarde.
-está bien. Dijo Rodolfo.
-cuando nos vemos de nuevo. -pregunto Abel.
-paso por ti mañana Abel, quiero estar todo el día contigo y quiero que conozcas a mi amigo Álvaro.
Abel dudo pero le dijo que estaba bien y bajo del auto robándole un último beso. Ya estaba cerca el día para que Abel y Álvaro fueran amigos.
12 DE MARZO
La mañana del 12 de Marzo amaneció nublada. Abel se levanto muy contento se baño y cambio lo más rápido que pudo y se encamino al comedor de sus casa, donde ya se encontraban sentados sus padres y su hermana desayunando.
Les dio los buenos días a todos, comió un poco de fruta y dijo a sus padres que tenía un trabajo en la U y que lo retrasaría hasta en la noche, Salió de su casa media hora después y camino una cuadra lejos de ella, ahí Rodolfo se encontraba esperándolo ya. Abel se acerco al auto y subió a él y saludo a Rodolfo con una caricia en la mano, Rodolfo le respondió de la misma manera solo que apretando el sexo de Abel y echo andar el auto hacia casa de Álvaro.
Álvaro se levanto aquella mañana desvelado y con los ojos rojos. No podía conciliar el sueño desde hace varios días. Se levanto de su cama rumbo al baño privado que tenía en su habitación, abrió la puerta de vidrio de la ducha y después encendió la regadera y se quito la única prenda con la que dormía siempre un ajustado bóxer de color azul y transparente. Entro a la ducha y mojo primero sus pies después la demás parte de su cuerpo hasta llegar al rostro donde el agua tibia borro la ultima lágrima que derramo en la noche.
Tardo unos minutos nada más y salió del baño completamente mojado, se coloco una playera verde ajustada y unos vaqueros azules, se peino a un lado como siempre y coloco sus anteojos y bajo a la sala para recibir a Rodolfo y su pareja.
Un timbre de campanas se escucho justo en el instante que Álvaro bajaba una escalera y se encamino a una estancia circular adornada por muebles antiguos y unos sofás modernos de color blanco que combinaban con la antigüedad de los muebles.
Álvaro abrió la puerta y encontró a Rodolfo y Abel detrás de ella y se sorprendió al ver aquel pelirrojo que un día había visto platicando con Juan Ramón pero lo disimulo muy bien al invitarlos a pasar.
Ambos entraron a la casa y lo primero que Rodolfo hizo fue presentar a Abel diciéndole.
-este es Abel, de quien te hable anoche.
-mucho gusto. -dijo Álvaro tendiéndole la mano y una sonrisa.
-el gusto es mío. -respondió Abel, dándole la mano.
cuando la mano de Álvaro y Abel chocaron palma con palma, ambos sintieron una especie de conexión, como si ya se conocieran de toda la vida, como si fueran viejos amigos de años atrás y se volvieran a encontrar después de años de ausencia.
Rodolfo algo percato de esto y abrazo y aparto la mano de Abel de la de Álvaro sintiendo unos celos desenfrenados hacia Álvaro. Pero si él hubiera puesto más atención no habría tenido que volverse enemigo más adelante de Álvaro por sus celos desmedidos hacia él, porque lo que ahí se dio aquella mañana no fue una pauta de una relación, si no una infinita amistad que les duraría toda la vida.
20 DE MARZO.
Álvaro permanecía despierto en la oscuridad de su habitación, eran las cinco de la madrugada de aquel 20 de marzo. su sueño había sido intranquilo así como el peor de sus temores, llevaba exactamente veinte días sin saber y sin querer saber de Fernando, lo recordaba todo como si fuera aquel primero de marzo que su ilusión quedo devastada.
Recordó el mensaje que Rodolfo le había llevado por parte de Fernando. Fernando me ha dicho que desea hablar contigo urgentemente, que estaría en tu casa a las seis en punto. Recordó también la alegría que se dibujo en su rostro aunque él no la haya podido ver pero si sentir, y las palabras que espontáneamente brotaron de su boca.
-crees que al fin me pedirá que viva con el después de tres años de relación.
Hubiera tenido que haberlo sabido, pues recordó la cara que Rodolfo le hizo de compasión ante su comentario, pero no la vio por la alegría que abarcaba su ser. Se preguntaba una y otra vez si Fernando lo quería y su respuesta siempre fue la misma. Y entre mas la pensaba mas lloraba.
Entonces el recuerdo de aquella noche volvió a su mente.
Impaciente estaba Álvaro en la sala circular de su casa yendo de un sofá a otro. La familia de Álvaro estaba constituida por sus padres de nombre Anabella y Rodrigo, dos personas bien parecidas y de buena familia y dueña de una de las fabricas de pisos más importantes de la ciudad.
Aquella noche ellos también se hicieron presentes en la sala circular de la casa, aquella noche ambos señores vestían de una forma muy elegante, cosa que a Álvaro no le pareció importante lo que llamo su atención es que ellos siempre cenaban fuera de ella, a veces con la compañía de Álvaro e incluso Fernando los acompañaba. Ambos se presentaron a la sala circular y dieron las buenas noches tanto a Álvaro como a Rodolfo y se sentaron en uno de los sillones de aquella cómoda y elegante estancia. Si Álvaro noto algo extraño en ellos, más extraño debió parecerle que le preguntaran si Fernando había llegado ya, y este sorprendido les contesto que no, si Álvaro les hubiera preguntado el porqué ellos también lo esperaban se hubiera evitado el dolor de la noticia que Fernando traía.
Pasaron diez minutos en silencio y el timbre de campanas de aquella casa sonó, fue Álvaro el que se encontraba cerca de la puerta y la abrió, detrás de ella encontró a Fernando un hombre alto y sin cabello, con ojos verdes como los de Álvaro y una barba que se recortaba en forma de candado, Álvaro no pudo dejar de admirar al hombre que el amaba, aquella noche pues estaba vestido de una manera poco inusual en el.
aquel día Fernando vestía con unos vaqueros ajustados de color de mezclilla que le daban forma a sus perfectas piernas, trabajadas cada noche en el gimnasio al que ambos asistían cada tarde después de las 5, una camisa tallada que dejaba ver su perfecto abdomen y un saco negro que combinaba con todo en el esa noche.
Álvaro quedo hipnotizado ante aquella belleza masculina que Fernando siempre irradiaba, pero aquella noche se había esmerado en lucirla aun más, Álvaro debió notar ese otro signo que tenía delante.
Álvaro sonrió de una picara manera a Fernando, pero este no se la devolvió en cambio le extendió la mano con un frio saludo, que Álvaro si noto no le dio importancia pues creía que era porque sus padres estaban cerca y Fernando debía simular aun más ante ellos.
Fernando entro a la sala y se acerco a los padres de Álvaro y abrazo a cada uno de ellos y ellos a él como si fuera un hijo.
Es que Fernando si era como un hijo para ellos, Fernando había quedado huérfano a los dieciséis años, cuando toda su familia murió en un terrible accidente, causado por la negligencia de una sirvienta que trabajaba en la casa de ellos, cuando una de las hornillas de una estufa quedo mal apagada una fuga de gas en la casa de Fernando provoco un siniestro que le costó la vida a sus padres y a dos hermanos menores que el.
El había sufrido quemaduras tan graves en partes de sus cuerpo que aun era visibles ocultas solo por la ropa, y también en parte de la cabeza en la cual nunca más volvió a brotar el hermoso cabello marrón que tuvo de niño. Desde entonces su tía Anabella junto con su esposo Rodrigo, dedicaron su vida y tiempo a criarlo junto con su pequeño hijo Álvaro que era diez años menor.
Fernando termino de saludar a sus tíos y se acerco a Rodolfo y le dio la mano. Luego se sentó cerca de ellos ignorando por completo a Álvaro.
Álvaro lo miraba de pies a cabeza, y si no noto el nerviosismo de su primo, ni la última señal que su padre lanzo al aire, al decirle a Fernando que no se pusiera nervioso que ya no tardaría en llegar. Y así fue no había pasado ni cinco minutos después de la llegada de Fernando y el timbre de aquella casa volvió a sonar, fue Fernando el que se acerco rápidamente abrir y desapareció por la puerta.
Álvaro se asomo a una de las ventanas, y retiro una de las cortinas y vio a varias personas salir de un auto frente a su casa y a las que Fernando saludaba. Cuatro personas entraron a la casa, dos de ellas un señor con un gran bigote alto y moreno tomado de su brazo venia una señora de tez clara bajita y gorda, seguidos de ellos un joven de piel clara cabello negro y de ojos negros atractivo y una mujer de al menos unos 25 años de edad de la altura de Fernando con el cabello castaño y largo y un cuerpo envidia de cualquier travesti pensó Álvaro.
Fernando entro después de ellos y cerró la puerta, los padres de Álvaro se levantaron del sofá y dieron las buenas noches. Pero fue Fernando el encargado de presentarlos a los señores Álvarez y su hijo Javier y a su hija Susana.
El primer indicio de que algo no iba bien en aquella extraña reunión al menos para Álvaro lo tuvo cuando Fernando tomo a Susana de la mano, Rodolfo también lo noto y le lanzo una mirada suspicaz a Álvaro.
Pero eso fue tan solo el principio, la primera estocada vino cuando Susana le dio un beso en la boca a Fernando.
Álvaro miraba aquella escena sin poderlo creer, veía a Fernando besar aquella mujer delante del su primo, su bebe como Fernando le decía de cariño en la intimidad, su novio, con el cual perdió su virginidad, con el cual llevaba tres años de relación. No lo comprendía no lo entendía, no lo podía creer y no lo creyó hasta que una sirvienta llego con una bandeja de copas llenas de vino las repartió a todos y su padre anuncio lo que temía y no imagino.
-esta noche. Dijo Rodrigo. -nos hemos reunido para celebrar la próxima unión nupcial de mi sobrino Fernando con la bellísima Susana. Rodrigo hizo una pequeña pausa veía a Fernando y a Susana y les sonrió antes de continuar. Pero algo más le interrumpió, una copa choco contra el piso de cerámica de aquella casa y se rompió en miles de pedazos.
La copa se había escapado de las manos de Álvaro, quien miraba fijamente a Fernando, sin notar aun que tenía la mirada de todos los presentes sobre él. Todos lo veían menos Fernando quien miraba los restos de la copa sobre el suelo, Álvaro no podía llorar en aquel lugar, no podía ni debía, atravesó la sala sin mirar a nadie cruzo un corredor y llego a la cocina, abrió una puerta y salió a un patio lleno de grama que cruzo, llego hasta un gran portón negro que abrió y salió a la oscuridad de aquella calle desolada y corrió sin rumbo hasta adentrarse en los más oscuro de aquella noche buscando refugio en la oscuridad.
Así recordaba cada noche aquel primero de marzo, Álvaro despertaba a la misma hora con la esperanza que todo había sido una pesadilla, solo para darse cuenta de su realidad y esconderse bajo la almohada a llorar para que nadie en su casa se diera cuenta de su dolor, y volver a quedarse dormido una hora después, para volver a despertar con aquel mismo dolor en el pecho, que nadie que ama, como Álvaro ama a Fernando no haya sentido.
23 DE MARZO.
Los Gritos traspasaban las paredes, las botellas se rompían en el suelo, Raúl desesperado cerraba los ojos ante aquella horrible realidad, siempre lo mismo cada noche su madre y una comadre como ella le decían, tomaban licor desmedidamente hasta perder el control en varias ocasiones los vecinos habían tenido que llamar a la policía para hacerlas callar o parar las peleas o los golpes que ella le daba a Raúl.
Raúl harto de esa situación salió de su cuarto sigilosamente paso cerca del comedor donde su madre y la otra mujer bebían reía de una cosa que Raúl no entendió y tampoco querría averiguar, tomo el auricular de una mesa vieja de madera y marco el numero de Juan, no tardo ni un minuto al teléfono y salió por la puerta de la sala y respiró el frió aire de la noche y corrió rumbo al parque en busca de un poco de consuelo.
Raúl corrió 20 minutos aproximado haciendo pequeñas escalas para tomar un poco de aire y llego al parque sudoroso y agitado, se sentó en una banca de piedra cerca del un gran kiosco del parque y su alma lloro por dentro.
si no hubiese estado tan deprimido aquel día y hubiese volteado a la banca que tenia detrás separada únicamente por un gran árbol pero visible a través de sus ramas hubiera visto a Álvaro sentado en ella con el corazón adolorido el también.
Abel cerró la puerta de su casa salió de una calle de piedra que se unía a la 12 avenida y bajaba directamente al parque donde a él se dirigía. Había acordado verse con Álvaro aquella noche sin Rodolfo, llego cerca de una cuesta y bajo, al llegar al semáforo de la calle que lo separaba del parque y justo antes que un camión tapara su vista creyó ver a alguien conocido cruzar y adentrarse en el parque, pero el camión siguió su curso y cuando este paso la persona que Abel vio ya había desaparecido.
Juan corría por toda la 14 avenida, justo en el momento que Abel caminaba por la 12 avenida. Raúl lo había llamado llorando y él había acordado verlo en el parque a las 6.30 de la noche pero se le había hecho un poco tarde y ya daban casi las 7.
Llego a una calle que conectaba con la 12 avenida y 14 y la tomo salió a mitad de la cuesta, corrió un poco y llego al semáforo que estaba en rojo, paso delante de un carro justo en el instante que el semáforo cambiaba a verde y el auto móvil siguió su rumbo seguido de un camión y finalmente llego al parque donde se puso a buscar a Raúl.
Abel llego al parque y encontró rápido a Álvaro pues este le había dado la ubicación exacta donde él estaba esperándolo lo saludo y le propuso para más comodidad ir a tomar un café o algo más fuerte, Álvaro acepto y se pusieron en marcha hacia el conocido y muy visitado pasaje Enríquez al otro lado del parque, pasaron cerca del gran kiosco y llegaron a la calle, tuvieron que esperar un buen rato en lo que una fila de carros pasaban por la calle, hasta que en un descuido y un pequeño espacio lograron cruzar la calle rumbo al bar que se encontraba dentro de aquel pasaje.
Juan iba demasiado distraído buscando a Raúl y paso a espaldas cerca del kiosco de Álvaro y Abel sin reconocerlos, cerca de allí en la banca estaba Raúl lo vio mal y dijo que en su banca podrían platicar sin tanta gente que pasara por ahí, Raúl se levanto y junto a Juan dieron la vuelta y pasaron frente al pasaje Enríquez, justo en el momento que Álvaro y Abel lograron cruzar la calle y entraban en el.
Juan y Raúl se sentaron en la banca de piedra, ambos permanecieron callados un buen rato hasta que Juan pregunto.
-que pasa hueco que tiene.
Raúl permaneció en silencio aun no sabía porque no podía contar con facilidad sus cosas, y así seria toda su vida guardado celosamente los secretos de sus amigos.
Abel y Álvaro estaban sentados en una mesa de madera ambos tenían una cerveza, Abel apenas había probado la suya y Álvaro ya se encontraba pidiendo una más.
-Rodolfo me conto lo que paso con Fernando. Dijo Abel rompiendo el incomodo silencio que se había prolongado desde el momento que llegaron.
Álvaro miro fijamente a los ojos de Abel y una lágrima corrió por su rostro y dijo.
-llevábamos tres años de relación Abel dijo dando un puñetazo en la mesa. No era justo que me hiciera eso no era justo.
Abel coloco su mano sobre el hombro de Álvaro y dijo.
-como lo siento Álvaro, no sé qué decirte. dijo incomodo Abel. No voy hablarte mal de Fernando porque no lo conozco, pero es evidente que el no te quería como siempre dijo.
Álvaro agradeció las palabras de Abel y le sonrió diciendo.
-el es un hombre maravilloso, con el conocí el amor le entregue tres años de mi vida, sin pedirle nada a cambio, siempre vio por mí. No pudo seguir hablando Álvaro simplemente se quebró y comenzó a llorar.
Abel no sabía cómo reaccionar ante aquello nunca imagino que un hombre del porte de Álvaro pudiera sufrir de aquella manera y sobre todo llorar. Así que simplemente lo abrazo.
Afortunadamente para Álvaro y Abel no había mucha gente por aquel lugar ese día y las pocas mesas ocupadas simplemente se limitaron a murmurar aquella escena.
Álvaro agradeció el apoyo de Abel y tomo de un solo trago la cerveza nueva que ya tenía en la mesa. Pidió otra y Abel sorprendido le dijo que ya era suficiente Álvaro estuvo de acuerdo, pero aun así le dijo que una tercera seria únicamente para acompañarlo y brindar con su nuevo amigo.
Raúl conto los detalles de aquella noche en su casa a Juan y este le prestó atención sin interrumpirlo un solo momento hasta que este hubo terminado.
-difícil su situación hueco. Dijo Juan. Como me gustaría ayudarlo pero realmente no sé cómo. Concluyo Juan sinceramente.
-nadie puede hacerlo realmente. Dijo Raúl aliviado al descargar parte de su pena. Pero gracias por escucharme.
-de nada hueco, yo sé que no soy el mejor consejero que pueda tener pero algún día quizá tenga dinero y pueda echarle la mano.
-gracias. Dijo Raúl. Yo también algún día seré un gran escritor ya lo verá.
-ya sé como lo puedo animar hueco. Dijo Juan levantándose súbitamente para sorpresa de Raúl.
-como. Dijo intrigado Raúl.
-las locas de grupo arco iris van a dar una fiesta este viernes y van a ir muchos huecos amigos mios que le voy a presentar.
-grupo arco iris. dijo intrigado Raul.
-si hueco es un grupo de ayuda gay aqui en la ciudad venga vamos a mi banca y le cuento todo va a ver que nos vamos a divertir en esa fiesta.
si Raúl hubiera visto al otro lado detrás de la banca, o si Juan no hubiese llegado tarde, o aquel camión no hubiera estado en medio, quizá ese día se hubiesen encontrado los cuatro y el dolor de Raúl o la nostalgia de Álvaro que ese día dispuestos a Contar sus penas a sus amigos, los hubieran unido más rápido, pero no debía ser así, debía ser de otra manera, para que su amistad fuera más fuerte de lo que hubiera sido si el destino los hubiera unido esa noche.
27 de Marzo (La Fiesta)
El tan anhelado día de la fiesta había llegado, y el día transcurrió como si su amo lo persiguiera para apalearlo, eran las 8 de la noche, Juan Ramón debía salir con cautela de su casa aquella noche, apenas hubo terminado de cenar y se despidió de su padre y hermanas y se dirigió a su cuarto o al menos eso les hizo creer pues ya tenía todo preparado para escapar aquella noche paso de largo la puerta de su cuarto y siguió hacia la puerta ya fuera de su casa se aseguro que no hubiera nadie en el corredor que llevaba a la puerta de la calle y una vez comprobado que no había un alma en el, salió sigilosamente ya en la puerta de la calle la abrió con cautela y salió adentrándose en la noche eterna que ya tenía frente a él.
En la casa de Álvaro las cosas eran distintas Álvaro había pedido permiso a su madre para salir y como casi nunca le negaba esta algo el ya se preparaba para salir, Abel también había pedido permiso en su casa y se vestía junto Álvaro en su habitación.
Ambos estaban muy atractivos Álvaro vestía unos jeans azules que le se le ajustaban muy bien y una camisa de vestir de color negro, pero este se quedaba atrás con la belleza masculina que proyectaba Abel con uno pantalón de vestir y una camisa de color roja que lo hacía lucir muy galante y atractivo.
Media hora después que ambos estuvieron listos una bocina de un carro sonó afuera de la casa de Álvaro y ambos salieron presurosos de la casa, afuera estaba un carro negro polarizado y dentro de el estaba Rodolfo ambos entraron al auto y dentro Rodolfo quedo impactado por la forma que iba vestido Abel y le dijo que sería la sensación de la fiesta y le planto un beso en los labios, el cual correspondió Abel, Álvaro sentado ya en la parte trasera del auto veía como Rodolfo manoseaba con sus manos el sexo de Abel sobre la ropa cansado hizo el típico sonido de tosecilla para indicarles de su presencia también en el auto, y ambos se soltaron rápidamente y el carro hecho andar con rumbo a la fiesta.
En la casa de Raúl era otro el ambiente, Raúl no encontraba que prenda ponerse, es mas no tenía nada que valiera la pena para una fiesta como aquella. Así que mejor opto por recostarse en su cama, hasta que por la ventana de su cuarto se escucho un chiflido era la señal de que Juan ya estaba ahí, el se asomo a la venta y dijo.
-Juan no voy a ir no tengo que ponerme. Lo dijo en un susurro para no despertar a nadie en su casa.
Juan incrédulo le lanzo una mirada intrigante y dijo. –hueco ridículo y que se piensa que me voy a ir solo o que mire como vengo póngase lo que tenga y vámonos.
Lo que Juan llevaba fue un estimulo para Raúl llevaba unos jeans flojos y un sudadero blanco que también le quedaba flojo.
Raúl escogió entre sus prendas una camisa nueva que su madre le había comprado que no mucho le gustaba por quedarle tallada de color café y unos jeans de color azul que le quedaba algo apretado, se sentía incomodo con esas prendas aun así se las puso y con cautela salió por la ventana de su habitación para encontrarse con Juan.
Ya abajo Juan le dijo.
–qué bonita camisa.
-gracias pero no me gusta. Contesto Raúl.
-solo mierdas es usted Raúl. Dijo con una mueca en el rostro Juan. –mínimo se hubiera peinado le dijo lanzándole una mirada reprobatoria al cabello de Raúl.
Este comenzó con las manos a revolverse el pelo y en vista que no lograba ningún resultado Juan le quito las manos y lo medio peino.
-bueno dijo Juan al fin después de unos minutos. –se hizo lo que se pudo vámonos porque ya es tarde.
Y juntos bajaron la cuesta de la colonia donde vivía Raúl. Ya estaba muy cerca el momento de que los cuatro al fin se encontraran.
Juan Ramón y Raúl entraron a la casa vieja donde la fiesta tenía lugar, era antigua y colonial el patio estaba en medio y varias estancias la rodeaban, no había nada abajo, la fiesta tenía lugar en el segundo nivel, allá subieron Juan ramón y Raúl, el segundo nivel estaba compuesto por una gran estancia y ocupado por mesas, todas estaban ocupadas con alguna prenda de vestir o con bebidas sobre la mesa. En la misma estancia había una barra improvisada de madera en la que se encontraba un hombre alto y moreno, atractivo a la vista de Raúl.
Juan ramón se acerco a él y lo saludo de beso Raúl confuso también se acerco y Juan ramón le presento al hombre moreno su nombre era Moisés y jugaría un papel importante en esta historia. Tenía un aspecto gallardo y varonil hasta su voz era potente así era Moisés.
-Juan dijo. Moisés hágame un favor dígale a la guille que en media hora tiene que salir hacer su show están cambiándose en el cuarto del fondo.
Juan obedeció a moisés y le encargo a Raúl al que dejo sentado cerca de una mesa de la barra y él se encamino a la puerta que había al fondo.
Raúl paso un buen rato solo en aquella mesa viendo el ir y venir de varias personas que lo volteaban a ver y que en ocasiones le sonreían de una picara manera, tímido Raúl ante aquellas muecas agachaba la cabeza. Moisés se acerco a la mesa y le dio un agua gaseosa y le dijo que era cortesía de la casa Raúl tímido le dio las gracias aquel hambrón.
Juan ramón llego a la mesa donde Raúl se encontraba tomando la gaseosa y venía acompañado de un pelirrojo del alto de Juan y muy guapo.
Juan se acerco a Raúl junto con Abel y los presento, Raúl le dio cortésmente la mano Abel y este también extendió la suya. Aquella conexión que Abel había sentido al estrechar la mano de Álvaro por segunda vez la volvió a sentir al estrechar la mano de Raúl y Raúl a su vez también la sentía por primera vez.
Ambos se soltaron las manos y no pudieron evitar verse ambos a los ojos y comprobar el uno del lo otro lo que habían sentido.
Juan ni siquiera percato lo que había sucedido porque simplemente jalo dos silla de plástico le paso una Abel y ambos se sentaron a la mesa. Pasaron un rato en silencio hasta que Moisés le grito a Juan que le volviera avisar a Guillermo que saliera ya estuviera listo o no. Juan se levanto y les dijo a Abel y Raúl que ya regresaba.
Abel y Raúl se quedaron solo en aquella mesa, sin saber que decir el uno o el otro, fue Abel quien rompió el silencio.
-cuántos años tienes Raúl.
-cumpliré los 18 en abril. Respondió tímidamente Raúl.
-sabes qué curioso yo también soy de abril. -dijo Abel.
-en serio que fecha. Pregunto Raúl conociendo ya la respuesta.
-también del 17 de abril. Respondió Abel.
-y cuantos años cumples.
-a diferencia de ti, yo cumplo 20. -dijo Abel.
Esa fue la casualidad de la vida que rompió el silencio en aquella mesa y una plática de grandes amigos comenzó.
Mientras allá no muy lejos de ahí en una mesa cerca de un balcón Rodolfo se quejaba con Álvaro.
-míralo primero se va con la parquera esa de Juan Ramón y ahora bien gracias hablando con ese en la mesa.
-si tanto te moleste ve y tráelo. -dijo irritado Álvaro.
-sabes que tienes razón. -dijo Rodolfo y se levanto de la mesa y se dirigió hacia donde estaba Abel.
Abel y Raúl reían de sus experiencias de principiantes y de la casualidad que les llevo a conocer a Juan, cuando Rodolfo llego a la mesa y dijo dirigiéndose a Raúl.
-si ya terminaste puto de hacer reír a mi novio me lo puedo llevar.
Raúl consternado no supo que responder ante aquella ofensa.
Pero fue Abel quien se le respondió diciendo.
-óyeme Rodolfo respeta si y vete, el que seas mi pareja no te da el derecho de ofender a Raúl a quien acabo de conocer por Juan.
Rodolfo le lanzo una mirada de desprecio a Abel se dio la media vuelta y regreso hecho una furia a la mesa donde Álvaro lo esperaba, tiro una de las sillas, y esta cayó cerca de un grupo de chavos que se le quedaron viéndolo.
Álvaro no estaba dispuesto a tolerar tal espectáculo y le dijo que se calmara.
-como quieres que me calme. Grito Rodolfo escupiendo saliva. Si ese estúpido me mando a la mierda por ese hueco de mierda.
Los chavos de la mesa de la par voltearon a verlo escandalizados por sus gritos. Álvaro lleno de vergüenza les sonrió he intento calmar a Rodolfo diciéndole.
-cálmate yo voy por él. Y Álvaro se encamino a la mesa donde estaba Abel.
Abel se disculpaba una y otra vez por la escena de celos de Rodolfo le había hecho a Raúl, cuando llego Álvaro y le dijo.
-Abel, Rodolfo está muy molesto si ya terminaste con tu amigo aquí sería bueno que fueras con él y trataras de calmarlo un poco.
-No. -dijo Abel firmemente y pensando las palabras que utilizaría para decirle a Álvaro el mensaje que debía transmitir a Rodolfo y continuo. Si me dejo de algo tan simple que será de esta relación, perdóname Álvaro pero Rodolfo se paso esta vez.
-estoy de acuerdo contigo. -dijo Álvaro. Esta hecho una fiera en la mesa.
-ya ves lo que te digo vino aquí y ofendió a Raúl sin ningún motivo. Dijo indignado Abel.
Álvaro ante la mención del nombre de Raúl voltio a ver al muchacho tímido que tenía delante, le extendió la mano y se presento, por segunda vez aquella noche Raúl sintió aquella extraña sensación al darle la mano a Álvaro, Álvaro también sintió la calidez de aquella mano. Fue difícil soltar la mano de Raúl, Álvaro sintió algo especial en el, no podía creer la belleza que sus ojos marrones proyectaban y quiso conocer el porqué, así que les dijo que se sentaría un rato acompañarlos.
Fue en ese justo y preciso instante en el que se sentó cuando Juan llego a la mesa y sin percatarse de quien era el que estaba ya sentado en la mesa jalo otra silla y se sentó con ellos, al fin los cuatro estaban juntos.
En la mesa cerca del balcón Rodolfo impresionado contemplaba aquella escena vio como el estúpido de Álvaro como el pensó lo traicionaba así, después vio incrédulo como Juan llego a la mesa jalo otra silla y se sentó con ellos. Fue como si una llama lo quemara por dentro, los celos de ese explosivo carácter estaban a punto de colapsar y el ya sabía lo que debía hacer.
Los cuatro se miraban unos a otros, los segundos eran eternos y el silencio parecía insoportable. La tensión se sentía en los cuatro, y fue Abel nuevamente quien intento romperla.
-Juan te presento a Álvaro.
Los dos respondieron al unisonó que ya se conocían con suma indiferencia.
Ni Álvaro ni Juan se miraban ambos eran demasiado orgullosos para ceder. Pero ninguno de los dos se movían de sus lugares, Álvaro pensaba que si su presencia le molestaba que se fuera, en cambio Juan pensaba que Álvaro era un intruso en la mesa.
-llego el momento y la hora del show de la noche. Grito Moisés a la gente desde la barra y los invito al patio que estaba abajo de las escaleras para ver el show.
La gente de la fiesta bajaba pasaba a la par de la mesa entre gritos y risas y bajaba al patio y formaban un circulo en torno a él.
En el momento que el piso del segundo nivel estuvo casi vacio la puerta del fondo de la estancia por donde había ido Juan a llamar a alguien se abrió y una travesti salió de ella alta y delgada con las facciones delicadas y una peluca rubia que le sentaba muy bien con su tono de piel clara, se encamino por todo el pasillo moviéndose sensualmente con sus grandes tacones de aguja. Paso frente a la mesa donde los cuatro la miraban y bajo las gradas y los aplausos no se hicieron esperar y la música comenzó a sonar.
En la mesa Juan volvió a romper la tensión dirigiéndose a Raúl y Abel diciéndoles.
-movámonos o nos vamos a perder el show de la guille.
Se levanto y tomo a Raúl por un brazo y por el otro a Abel, Abel a su vez tomo a Álvaro y este dudo un poco pero se levanto y juntos se encaminaron a la escalera, bajaron por ella pero de arriba vieron que no había cabida para ellos allá abajo, así que los cuatro lo vieron desde el balcón de la escalera.
Abajo la travesti de nombre Guillermo (al menos de hombre) porque abajo todos gritaban el nombre de Francela Lainer, bailaba y dramatizaba una conocida canción de una conocida artista que para los gay era un icono de su comunidad.
Juan Aplaudía y gritaba el nombre de aquella travesti, soñando con algún dio vestirse como ella y se aclamada como ella.
Para Raúl todo era nuevo y extraño, pero pensó que sería diferente ser como aquella travesti y paso por su cabeza vestirse así algún día.
Abel se divertía viendo aquello nuevo para él, admiro el valor de aquellas personas que se atrevían a querer parecer mujeres.
En cambio Álvaro nunca vio con buenos ojos eso, el pensaba que esa clase de huecos eran los que desprestigiaban la comunidad.
Todo ocurrió tan rápido que fue difícil para muchos ver quien inicio la pelea.
El primer puñetazo vino de Rodolfo que se estrello en la cara de Raúl, Raúl desconcertado por el golpe se tambaleo unos segundos, Rodolfo en esos escasos segundos volvió a levantar el puño para aplicar otro golpe a la cara de Raúl, pero Álvaro lo agarro justo a tiempo y de un tirón lo empujo al suelo, justo en el momento en que la mano de Juan choco de una cachetada en la cara de Álvaro, la cara de Álvaro giro un poco y desconcertado vio a Juan.
Todos abajo veían a gritos el show del travesti y no se percataron de la pelea de arriba, hasta que dos personas rodaron unos escalones en medio de cachetadas y arrullos de Juan y golpes de puño de Álvaro.
Hasta el travesti dejo de bailar al ver la pelea que le estaba robando la atención de su público.
Abel y Raúl reaccionaron y bajaron la escalera, Raúl tomo a Juan y lo agarro con fuerza, pero Juan pedía a gritos que lo soltara y la fuerza de Juan era superior y no sabría cuando aguantaría.
Abel en cambio abrazo con fuerza a Álvaro y ese le daba codazos en el estomago sin ningún resultado.
Pero fue Moisés quien acabo con la trifulca al obligar a Juan a subir a la barra y calmarse, Juan de mala gana se clama y subió con Raúl.
Rodolfo quien había iniciado todo esto veía con malicia desde el balcón como su plan había funcionado tal como él lo había planeado, bajo las gradas donde Abel aun sujetaba a Álvaro y le exigió que lo soltara y se lo llevo.
Abel vio como ellos lo abandonaban y los siguió bajo las escaleras paso por el patio circular y llego a la puerta de la calle donde vio nada mas como el carro de Rodolfo se iba sin esperarlo.
Arriba en la casa Juan aun maldecía a Álvaro y se medio curaba el labio que tenia partido por culpa de uno de sus puñetazos, Raúl sin saber que decir únicamente lo miraba hasta el golpe en la cara que Rodolfo le había dado se le había olvidado, hasta que llego Moisés y le dijo.
-loca y a usted que le pasa.
-esos huecos mierdas que se creen. Dijo exaltado Juan.
Moisés veía duramente a Juan y luego a Raúl, luego entro en la barra saco un poco de hielo de una hielera detrás de la barra y se lo dio a Raúl diciendo.
-póngaselo en la mejilla que ya se le está poniendo morada.
Raúl le dio las gracias lo tomo y se lo puso.
Esperaron a que el show concluirá y partieron con la fiesta en pleno apogeo de baile, se despidieran de Moisés y bajaron la escalera y en el patio vieron a un pelirrojo sentado solo en una mesa.
Se acercaron a él, en los vio con los ojos rojos y llorosos, Raúl le dio una palmada en la espalda y le sonrió y juntos los tres salieron de aquella casa.
Así termino aquella desventurada noche de marzo y que los cuatro recordarían 11 meses después.