domingo, 27 de septiembre de 2009

Cuatro Caminos.

Raúl, no era ni el más guapo, ni el más popular del colegio. Pero habría acontecimientos en su vida que habrían de cambiarlo para siempre.

Abel, era tan distinto a Raúl que sería difícil encontrar el lazo de amistad que los unió. Quizá lo duro de la vida que le todo vivir Abel o quizá los personajes que los entrelazaron.

Juan Ramón, tan alegre y lleno de vida, nadie entendió el dolor de la perdida de su madre solo él y los cinco hombres que más lo quisieron en lo que fue la mitad de su juventud.

Álvaro, quien habría de imaginar que alguien tan serio como el seria el pilar de los cuatro caminos, en medio de su vida llena de incertidumbre y dolor.

UN MARZO LLENO DE ENCUENTROS

El verano llego en marzo a la ciudad en medio de vientos huracanados que quien sabe Dios de donde provenían en una época tan calurosa como la que ya hacía. El sol de la tarde de aquel primero de marzo penetraba en los ventanales del corredor de la casa de Raúl, era un espacio amplio y silencioso a esa hora de la tarde. La puerta de la vidriera se encontraba abierta y a la par se encontraba las gradas que conducían a la terraza de la casa de Raúl.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Te lo he dicho antes y lo repito...
Quiero leer mas...

Amigo me gusta como exploras este mundo, de una forma realista..
me gusta.