Iván.
Hugo Iván Longo era un muchacho como cualquiera, joven, simpático y muy popular siempre dispuesto ayudar a quien solicitase su ayuda, enamoradizo y rompecorazones, demasiado amigable a la hora de conocerlo, la gente decía que sentía la buena vibra de aquella persona al contacto con sus manos y cuando este sonreía, siempre riendo y bromeando y en su cara morena esa sonrisa dibujada con sus blancos e irregulares dientes.
Lo que nadie pudo prever es como tan notable muchacho tomo aquella decisión tan radical esa noche. Pero lo que nadie sabia era que aquellos demonios esa noche lo obligaron a tomar esa decisión que el firmemente cumplió.
El día amaneció soleado con una pequeña brisa de profecía. Iván se levanto a las 6 de la mañana como cada día de colegio, se baño peino y vistió para salir. Antes de irse se vio en el espejo y vio ante el a un joven de estatura media moreno y con el cabello negro. Iván nunca se considero guapo pero tampoco feo, le sonrió a su otro yo en el espejo, pero este no le respondió y lo que vio lo asusto, sus ojos negros antes brillaban de ilusión ahora estaban sumidos en la profunda oscuridad.
Iván se encamino al comedor de su casa y saludo a sus padres y hermano con un beso, tomo un tazón de cereal se sentó en la mesa con su familia y se disponía a comer cuando su madre muy seria le pregunto.
-has tomado tus pastillas.
-si mama. Contesto Iván alegremente. Crees que estaría tan eufórico si no las hubiera tomado. Y le hizo un guiño con el ojo.
La madre de Iván por una razón no le creyó, ella también vio el vacio de sus ojos.
Iván termino de desayunar fue al baño cepillo su dentadura que tanto le gustaba y cuidaba y regreso, despidió a su familia como cada mañana, abrió la puerta de la cocina y se dirigió al colegio.
Su madre se levanto rápidamente de la mesa y fue al cuarto de Iván ahí abrió un cajón cerca de la cama y comprobó con alivio y cierta desconfianza que faltaban las pastillas de aquel día, lo que no sabia era que Iván lo tenia todo planeado.
Iván salió de su casa, ignoro el autobús que tomaba cada mañana y siguió su camino a pie. Caminaba como distraído cruzaba las calles sin temor, se topaba cuerpo con cuerpo con personas que molestas lo volteaban a verlo, cruzo una calle transitada y un automóvil estuvo apunto de atropellarlo e ignoro el insulto de aquel molesto conductor.
-patojo idiota ve tu camino.
Pero Iván no veía su camino la inercia era la que lo conducía al colegio, porque en su mente solo daba vueltas su oscuro plan de aquella noche.
Llego justo a tiempo que la portera cerraba la puerta de entrada, el le sonrió como siempre y entro al colegio.
Los patios estaban vacios ya todos debían estar en clase, se encamino por un corredor y luego otro a su izquierda y finalmente hallo su aula que tenia un numero 17 en medio de la puerta toco y entro en ella.
Lo que paso después todos lo sabemos las miradas fueron de el y el sonrió una ultima vez para todos, se disculpo con la maestra y esta le dejo entrar, recorrió cinco filas compuestas por 6 escritorios, cada una hasta llegar al escritorio vacio de la quinta fila que se encontraba en medio se sentó y un joven delante de el y uno detrás le dieron la mano, el les respondió el saludo y se acomodo en su escritorio.
La clase de aquella maestra termino y continuaron tres mas luego un receso en el cual Iván no quiso ser parte y se quedo solo en el silencio de aquella aula.
Ahí Iván pensaba y pensaba lo mismo, hasta que una voz lo interrumpió.
-que te pasa Ivancito. –dijo un muchacho blanco y con unos expresivos ojos verdes detrás de sus redondas gafas.
-nada viejo. Mintió hábilmente Iván sonriendo.
-porque no sales al patio conmigo te ves pálido. Dijo el muchacho.
-perfecto. Dijo entusiasta Iván. así aprovecho y voy al baño y hago una mi spider. Se levanto y salió muy contento del aula.
Por alguna razón Juan Luis veía salir a Iván del aula pero no olvidaría el vacio de aquellos ojos negros.
Iván entro al baño busco un cubículo vacio y se metió en el, dentro se bajo el pantalón abrió el inodoro se sentó en el y por un minuto se oyó su orina chocar contra el agua, termino pero Iván no se movió, veía fijamente un azulejo adornando la pared era azul y lleno de figuras cafés, el no veía figuras sino muchos ojos en el, miradas siniestras, confusas y acusadoras, miraba también formas temibles, corazones destrozados, laberintos oscuros, el sabia lo que todo eso significaba, sabia que había otro camino.
Iván tenía la mirada perdida en el azulejo, cuando alguien toco el compartimiento, Iván rápidamente se levanto y se arreglo y encontró a Juan Luis afuera del cubículo. Iván le sonrió y lo abrazo muy fuerte, esa fue su despedida a su mejor amigo.
Salió del baño y no regreso a la clase, sus cosas ya no tenían importancia ya no las iba a necesitar.
Sabia que no podría salir por la puerta así que cruzo una reja trepo en ella y salió a la calle. Iba rumbo al sur a despedirse de alguien mas impórtate para el.
Le llevo media hora llegar a su destino, todo una puerta grande alta y de madera, no tardaron mucho en abrirla, Iván tenia delante de ella a la viva imagen de su madre con 30 años mas grande era un señora alta y delgada con el pelo blanco como la nieve y una sonrisa que el mismo Iván le envidiaba.
Doña Sara se sorprendió de verlo ahí y lo invito a pasar el entro, paso una estancia cómoda y grande de muebles antiguos y llego al comedor al final de un pasillo se sentó en una mesa redonda y dijo a su abuela.
-me regalas un café.
-claro pero antes me vas a explicar que es lo que estas haciendo aquí en horas de colegio. Dijo molesta doña Sara.
-claro que si abuela pero dame ese café que te pido solo como tu sabes hacerlo.
Doña Sara le lanzo una mirada inquisidora y luego fue a la cocina que quedaba a la par de aquel comedor. Tomo una taza de una estantería tomo su jarria de la estufa y sirvió aquel café que tanto gustaba a Iván.
Con el en manos se dirigió al comedor, pero Iván ya no estaba y encontró la puerta de la entrada abierta, ella lo supo en cuanto lo vio, esa mirada profunda y oscura en sus ojos no era la primera vez que la veía en su vida, la taza que tenia en la mano callo al suelo y el llanto que derramo 20 años atrás volvió.
Iván camino por muchas calles y veredas aquel día, el carácter sonriente y amigable se había esfumado como la niebla, ahora su ser se encontraba lleno de aquella rabia y arrogancia que lo envolvía, iba molesto sin ningún motivo, pateaba todo en su camino, inicio una riña callejera con un señor al que empujo y que este molesto le dijo que tuviera cuidado, Iván sin mas preámbulos se le fue encima a golpes hizo falta 3 personas para que dejara de golpear aquel hombre.
Llego el atardecer y finalmente Iván encontró a la persona de la que menos quiso saber aquel día, Vanessa iba muy guapa aquella tarde con su falda de colegio que exhibía sus piernas de aquel color claro su cabello planchado y unas sombras en su rostro que la hacia lucir aun mas bella de lo que ya era.
Se toparon de frente Vanessa vio fijamente al hombre con el cual dejo atrás su inocencia para finalmente convertirse en mujer. Iván vio también a la mujer que lo hizo conocer la gloria de su hombría. Se vieron escasos segundos y luego el siguió su camino, Vanessa en cambio volvió a llorar por aquel hombre que vio sucio y sudoroso atrás quedo la sombra del que ella creyó el hombre de su vida.
Iván llego a la calle por donde vivía cuando la oscuridad de la noche callo sobre aquella ciudad, vio de lejos luz en la ventana de la cocina de su madre y vio la sombra de ella se dirigió a la puerta pero no llego a ella giro a su derecha y se acerco al mirador que adornaba aquella colonia.
Se subió al barandal grueso de piedra y se sentó a orilla de el abajo por lo menos había 5 metros de distancia, vio el bosque que había debajo y vio una profunda oscuridad que lo llamaba sin cansancio.
Ya no había nada que pensar nada que temer la decisión había sido tomada, el comprendió que no debía ni podía vivir así, pensó en los medicamentos que a diario tomaba que lo hacían sentir mejor para mas tarde darse cuenta que solo le hacían sentir peor por las noches.
Iván no tenia miedo por una o otra razón sentía que había fracasado en la vida que aquella maldita enfermedad le había ganado, que lucho con ella desde bebe sin saberlo, desde niño cuando se la detectaron, de adolecente cuando se la controlaron.
Iván intento sonreír por ultima vez, pero no lo logro, así que creyó que había llegado el momento y se dijo así mismo días atrás cuando dejo de tomar la medicina, que el día que ya no pudiera sonreír sin aquel medicamente ese día seria el ultimo para el.
No lo pensó simplemente se dejo llevar y se tiro hacia aquel vacio a lo lejos cuando iba cayendo oyó el grito de su madre desgarrarle el corazón.
Clara Mariela Longo Martínez vio de lejos por la puerta a su hijo sentado en aquel barandal y asustada quedo paralizado su cuerpo sus piernas no le respondieron y fue eterno para ella el tiempo que se quedo viendo y también demasiado tarde, cuando sus piernas funcionaron corrió al barandal y grito el nombre de Iván justo en el momento que el se lanzo al vacio del que no regresaría.
Iván callo sobre el césped que cubría el suelo del bosque, callo de cabeza y la parte del cuello que topo con el suelo se rompió en un estruendo aterrador, pero la muerte no vino por el en ese instante, e Iván aun vivo sentía la peor agonía de su vida, un dolor que no podía ser expresado por gritos, solo por apenas unas lagrimas que brotaron de sus ojos.
La noche paso para los Longo Martínez en un completo silencio desgarrador, rodeado de todos los vecinos de aquella colonia que compartían el dolor de aquella destrozada familia, el rescate se llevo acabo con delicadeza de parte de bomberos y policías que con esperanza les había dicho que Iván aun vivía debajo de aquel bosque.
Clara abrazo a su esposo lejos de ahí el pequeño Daniel miraba confundido aquella escena, sentía una opresión en el pecho y no sabia porque.
El rescate duro tres horas y una camilla finalmente apareció ante la gente y los padres de Iván. Ahí iba el destrozado cuerpo de Iván, no había restos de sangre en su ropa solo suciedad en ella, finalmente Iván vio a su madre y respiro por ultima vez aquella noche.
El corazón de Iván latió una última vez y su madre vio con horror y alivio ver en aquellos ojos negros y vacios un último resplandor.
Fue Juan Luis aquella noche quien había llamado a clara, para infórmale lo que Iván pensaba hacer, fue el quien recogió la mochila de Iván de la clase y se la llevo a su casa y fue el quien encontró la nota de su suicidio y que confundió leyó aquella extraña nota para el y que horas mas tarde cuando le dieran la noticia, comprendiera finalmente que su amigo aquel día se despidió para siempre de el.
Esta noche volare.
Esta noche el tormento se acabara.
Esta noche me dejaran en paz.
No quiero que lloren por mí.
No quiero estar bajo tierra.
No quiero estar dentro de un ataúd.
Dígale a Vanessa el porque no pudimos ser felices
Cuéntele a Juan Luis mi secreto.
Díganle a mi abuela Sara que su café es el mejor.
Quiero que sean felices.
Quiero que vivan sin mí.
Quiero que me olviden.
1 comentario:
Tu obra maestra...definitivamente.
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